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Con cabeza y corazón, pero sin alma

No podrían haber elegido mejor slogan para una campaña electoral que está mostrando el verdadero rostro de un PP como partido de derecha, que intenta mostrarse de centro, pero que moviliza en reiteradas oportunidades a lo más rancio de un pasado ideológico, que, ya avanzado el siglo XXI suena a lo más oscuro y tenebroso que nos ha tocado vivir como país: la extrema derecha.

El PP podrá presentarse con cabeza y corazón, pero no tiene alma. Y es eso lo que más notan los ciudadanos y ciudadanas. Su espíritu, su esencia, su meollo es frío y oscuro, triste y engañoso, amargado y manipulador. No tiene alma, lugar donde desde la antigüedad se dice reside y nace lo mejor de las personas. Lo que da vida y bondad al ser humano. Más allá de cualquier definición cultural, es verdad que son de cabeza pérfida y corazón imperturbable. Sólo así se entiende tanta manipulación y tanta mentira, tanta agresión y tanto descaro puesto de manifiesto a lo largo de estos años y agudizado en este último tiempo. Sólo así se entiende su pragmatismo sin ilusión, su ferocidad ideológica sin tolerancia.
Los ejemplos abundan y son los hechos alineados siempre en la utilización insensible de los ciudadanos y ciudadanas, de sus necesidades o ilusiones. Quizás, por su cercanía y por las dimensiones del mismo, la demagogia y manipulación generada en torno al trasvase del Ebro sea uno de los más significativos. Con su cabeza y su corazón, movilizaron a personas honradas y bien intencionadas buscando generar una guerra del agua que ahora desaparece de su programa electoral.

Pero con el mismo estilo lo hicieron con el 11 M, incluso después del fallo de la justicia. Con la lucha antiterrorista y la búsqueda de la paz. Con de Juana Chaos. Con Cataluña. Con la familia. Con la bandera. Con la España que se rompe… que de tantos se nos olvidan, seguro, muchos otros.
Más cercano a nosotros, es para el manual de la utilización política la historia siniestra de la Ciudad de las Artes Escénicas, la Ciudad del Teatro o el ahora Campus Universitario. Pasaron por aquí grandes estrellas fugases, generando gastos cuantiosos de representación, para que todo que en la nada. Una o varias maquetas llenas de polvo que ya ni sabemos donde están. Pero nos vendieron la ilusión y compramos ilusionados. Lo hicieron con cabeza y corazón, dirán, pero sin alma, sin moral ni ética política. A este manual se le agrega ahora el Teatro Romano, símbolo de otra guerra anti socialista iniciada perversamente, judicializada con afán de venganza y que ahora no hay cabeza ni corazón que lo entienda, y mucho menos alma.

Más cruel, por las consecuencias sociales que conlleva, son las denunciadas trabas que está poniendo la Generalitat a la aplicación y desarrollo de la Ley de Dependencia, la ayuda a los jóvenes para la emancipación y todas las leyes sociales que el Gobierno de España, de Zapatero, ha puesto a disposición de los ciudadanos y ciudadanas. Esto es propio, sencillamente, de desalmados y supera cualquier intento de manipulación política.

Por razones de espacio y, un poco también, de vergüenza ajena, dejemos de lado, al menos por el momento, las chulerías jactanciosas que el gobierno local está poniendo en práctica. En pocos días cumplirá el PP un año al frente de un Ayuntamiento paralizado, suspendido en la ejecución de los grandes proyectos como el Europan, el de Dinamización del Producto Turístico o la actuación hacia una ciudad lineal e integradora, alejada de las especulaciones urbanísticas. Por no hablar del día a día obligatorio y esencial para una gestión eficiente. Por más que, de cuando en cuando, muestren algunos destellos de actividad, más para la foto que para la realidad y siempre, resaltando como propios hechos que dejamos en marcha.

Con cabeza y corazón, pero sin alma. Se nota. Se palpa. Se ve. Se escucha. Una campaña electoral que, poco a poco, va dejando al descubierto un PP incomprensible si pretende representar el alma de los españoles y españolas. No sólo nos merecemos un PSOE con mayoría suficiente, sino también otra derecha, que tenga una cabeza limpia, un corazón sensible y un alma democrática.

Miguel Chover

Secretario General del PSPV-PSOE del Camp de Morvedre

 

Cloenda del Taller de la Memòria

DÍA: dilluns 18 de febrer de 2008

HORA: 17:30 hores

LUGAR: Saló d’actes del Centre Cívic

 

Opinió: La soledad del Alcalde

“No me preocupa quedarme solo”, ha dicho Castelló ante la evidencia de los hechos. ¡Qué frase más lamentable para alguien que se dedica a la política y sobre todo a la política local!

Ni por ideología ni por convicción comparto en absoluto esta idea.

Es inadmisible que a los ocho meses de estar de Alcalde, se quede solo en algo tan importante como es defender al Teatro Romano y lo peor es que no le importe. Cuando se ha quedado solo en contra de los intereses de la ciudad y han tenido que ser miles de ciudadanos y ciudadanas, colectivos relacionados con el patrimonio, el teatro, la cultura, el comercio, el turismo, organizaciones sociales de todo tipo, arquitectos, arqueólogos… los que denuncien la demencia y la enajenación política que conlleva la demolición de nuestro Teatro.

Alcalde, tú soledad está llena de gritos. Y el voto de toda, e insisto, toda la oposición en contra del derribo de nuestro Teatro Romano en el pleno pasado, es un duro golpe para el PP. Te tiene que haber dolido, si no no eres humano.

Alcalde, eres el responsable de nuestra ciudad y tienes unas obligaciones políticas que cumplir. La primera, defenderla. La segunda, comprenderla. La tercera, respetarla; por sintetizar al máximo, esto es a lo que estamos comprometidos quienes por buscarlo con entusiasmo o por casualidad, como tú, nos vemos ante la gran responsabilidad de gobernar una ciudad.

Alcalde tienes la exigencia de estar, trabajar y sufrir por tu ciudad, si realmente la quieres. Tienes el deber de comprender a quienes no están de acuerdo contigo y aceptar las críticas de los que opinan distinto. No te sonrías cuando leas esto, es la más pura verdad democrática y creo que no lo tienes muy claro.

Pienso que en el pleno quisiste hacer esa confesión, “no me importa quedarme solo”, con heroísmo, pero te has confundido. Esto es una democracia, no una guerra. Puede ser que en las guerras el héroe sea aquel que con valentía y razón se queda solo, luchando bandera en alto, hasta la última gota de sangre. Pero en democracia quedarse solo es perder, es ser derrotado y es alejarse de la gente, lo que un Alcalde nunca debe hacer.

A mí sí me preocupa que a ocho meses de estar de Alcalde no te preocupe quedarte solo.

Espero que aprendamos la lección y cuando él, en otros momentos necesite a la gente, se quede solo. Veremos entonces si no le importa quedarse solo.

Gloria Calero
Portavoz del Grupo Municipal Socialista y Candidata a Senadora por Valencia.