POR SI ACASO: PREVINIENDO DESASTRES

Relatos, poesías, noticias (literarias, comics, musica, etc)

Archivo de febrero, 2010

minicuento: PINOCHO

28 febrero, 2010

Pinocho se había convertido, por fin, en un muchacho; pero así y todo, siempre sería un pedazo de alcornoque.

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Breve Crónica de la sesíón de firmas de Salvador Larroca

28 febrero, 2010

Ayer sábado 27 de febrero, estaba prevista la sesión de firmas en Imágenes Cómics de Valencia del dibujante valenciano Salvador Larroca, ganador del prestigioso premio Eissner de Cómic 2009.
Como es de suponer, a la sesión de firmas se añadió una de dibujos del reconocido autor de superhéroes norteamericanos. Además, hubo un peqeueño piscolabis montado por los propietarios de la cadena de tiendas imágenes. El problema; la falta de tiempo para que Salvador pudiese realiazr un dibujo a todo el mundo, teniéndo que conformarse los diez o quince últimos con la firma. Un fallo de organización, pues los primeros en acceder consiguieron que les firmase cantidad de cómics y les hiciese varios dibujos muy detallados, sin considerar la enorma cola que había esperando de ellos. Cuando se quiso subsanar este fallo ya era muy tarde y aunque Larroca quiso seguir dibujando, el tiempo se echó encima y no tuvo más remedio que cortar ya cabar con sesión de firmas. Un fallo de la organización que esperos epan subsanar en posteriores sesiones.

El acto en sí comenzó con una presentación de Paco Roca (Las Calles de Arena, Arrugas…)y MacDiego, personaje singular amigo de los autores que parece ser habitual en este tipo de presentaciones (los que habéis leído Emotional World Tour de Gallardo y Roca sabréis a lo que me refiero). Y digo singular porque su “toque de efecto” esta vez fue declarar que a él no le gustaban los cómics de superhéroes, para a continuación arrancar las páginas de un tapa dura de uno de los asistentes, acto que realizó dos veces con dos cómics diferentes, ante la cara de susto del cliente, y el pasmo del dueño de la tienda.
Paco Roca y él hicieron una presentación en tono jocoso, divertida, a v
eces hilarante. Y aún así, en medio del cachondeo y la broma, se tocaron interesantes temas sobre el diferente método de trabajo del autor “europeo” y el “norteamericano”, las diferentes presiones a las que está sometido uno y otro, el reconocimiento y el dinero que consigue cada uno, etc. Todo ello condimentado por diferentes anécdotas (algunas incluso “escenificadas” por MacDiego) y bromas entre Mac, Paco y Salvador.

Sé que hubo algunos autores más presentes, pero no los reconocí. Finalmente, se formó la cola para la sesión de firma/dibujo/foto, y Salvador comenzó su “trabajo”. Sólo conseguimos la firma de Salva, pero por suerte sí que conseguimos un excelente dibujo de Paco Roca, que ahora tiene mi hermano, pero en cuanto pueda lo escanearé y subiré aquí.

Subo unas cuantas fotos del acto (del móvil; pinchad para agrandarlas).

Carlos, mi hermano, despidiéndose


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microrrelato: ESCRIBIR

27 febrero, 2010

A veces mi juicio parece abandonarme, y me entrego a la loca idea de escribir, como si supurando conceptos, se aliviaran mis padecimientos.

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CATÁLOGO DE NANOEDICIONES

25 febrero, 2010

Micropoesía

Micronarrativa

Fuera de colección


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Artículo en Red de Ciencia Ficción: ¿QUÉ SON LA CIENCIA FICCIÓN Y LOS CÓMICS PARA EL PROFANO EN LA MATERIA? .

24 febrero, 2010

Este es mi artículo, recientemente aparecido en Red de Ciencia Ficción -aquí con el agregado de las imágenes- :

Que yo recuerde, leo desde muy pequeño. En casa de mis padres siempre ha habido libros, y siempre he estado con uno u otro en las manos. En mi casa prácticamente no caben, problea extensible creo a todos los que nos gusta la lectura (y menos mal que existen las bibliotecas municipales). Mis hábitos de lectura han sido muy diversos, e igual podía estar leyendo a V. Blasco Ibañez que a Dostoyesky; a Gabriel García Márquez que a F. Kafka; a Miguel Delibes que a H. P. Lovecraft; a Quevedo que a Isaac Asimov…

Asimov, Arthur C. Clarke, Robert Heinlein podría decirse que fueron mis primeras lecturas de ciencia ficción, como las de muchos otros, sobre todo aq en España, pues eran de los pocos (poquísimos) autores del género que llegaban hasta aquí. Porque como a veces comento con gente que no lee ciencia ficción ni cómics, opino que el problema es que España se ha considerado a sí misma, a pesar de los reiterados bajos índices de lectura, un país digamos “culto”. ¿Qué quiero decir con ello?; pues que históricamente por un lado, y por causa de los 40 años de represión sufridos por otro, la llamada literatura “de evasión” estaba (¿está?) mal vista; en un país con autores como Quevedo, Lope de Vega, Cervantes, Fernando Rojas, Calderón de la Barca, Miguel de Unamuno, Leopoldo Alas Clarín… y obras universales como, por citar una, El Quijote, ¿cómo vamos a perder el tiempo en novelas de batallitas espaciales y viajes entre mundos?. Eso mismo se puede aplicar a los cómics/novelas gráficas; ¿cómo vamos a estar perdiendo el tiempo viendo dibujitos de gente que vuela y levanta coches? Porque no nos engañemos, la concepción que tiene la gente alejada de todo esto es: batallas de naves en el espacio, y gente que vuela y derriba edificios. Como digo, pienso que se debe a los cuarenta años en lo que todo lo “evasivo” estaba prohibido (máxime si venía del extranjero), y a la sensación como pueblo de que un país que ha dado luz a autores y obras como las arriba mencionadas, no puede ser un país que se “rebaje” a evadirse viendo dibujitos y viajando por el espacio. Pero ahí tenemos los ejemplos de Francia, Bélgica, y otros países europeos donde los cómics son considerados un arte más, y muchos de nuestros autores de ciencia ficción y fantasía son mucho mejor considerados que aquí, publicando sus obras antes que en su propio país.

Pero claro, no toda la ciencia ficción ni los cómics son como creen los no aficionados al género; y lo que es curioso, cuando un autor de literatura digamos “general” utiliza un tema que los aficionados ya hemos leído bastantes veces, se suele ensalzar la obra (estoy pensando en La Carretera, Las Intermitencias de la Muerte, etc). Estoy de acuerdo en que mucha gente conoce la ciencia ficción por las películas, y que en pantalla queda mucho mejor una película estilo La Guerra de las Galaxias, Avatar, Matrix, etc, que por ejemplo El Libro de los Cráneos (Robert Silverberg), o El Dragón en el Mar ( Frank Herbert). Es decir, en la pantalla lo que prima son los efectos especiales, por encima de la historia; si no, compruébense los cambios entre las obras literarias y sus adaptaciones a la pantallas de Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas/Blade Runner, 2001 una Odisea Espacial, Yo Robot, El Hombre Bicentenario, Dune, Desafío Total/Podemos Recordarlo Todo por Usted, Los Superjuguetes Duran Todo El Verano/Inteligencia Artificial, etc.
Pero evidentemente, no toda la ciencia ficción es así. Los que estén leyendo este editorial su
pongo que lo tendrán claro; y si no, solamente con leer las obras en las que están basadas dichas películas bastaría con ver la diferencia.

¿Y en cómics?; pues más o menos igual. A día de hoy, parece que el más conocido por el público en general es el cómic superheroico, el cómic que como antes comentábamos, va de gente que puede volar, derribar edificios (y, por los dibujos animados, el “manga”; pero tal vez en otra ocasión hablemos del tema de dibujos animados). Bien, es una enorme restricción pensar eso. Como en el tema de la ciencia ficción, comento esto desde el punto de vista de la gente con la que hablo, y las conversaciones que mantengo con ellos. Les hablo de cómics como Arrugas, de Paco Roca, donde se trata de la problemática del alzheimer; de María y yo, de M. Gallardo, que trata sobre el autismo, personificado en la figura de su propia hija; de Contrato con Dios (y más específicamente de La Vida en la Avenida Dropsie), de Will Eisner; de Freddie y yo, de Mike Dawson, que nos cuenta la historia personal del autor desde la perspectiva de su pasión por la música de Queen, y su admiración por Freddie Mercury; de Maus, de Art Spiegelman, que narra la historia de su padre, judío, durante la segunda guerra mundial. Y podríamos seguir, al igual que con la ciencia ficción, con montones de ejemplos más. Pero es un tema que sí, es interesante como punto de vista para exponer al profano en el asunto, pero sin ánimo de convencer a nadie. Reconozco que me suelo “apasionar” cuando mi interlocutor tacha de “tonterías” los temas que a mí me gusta, sin conocimiento previo del tema. Entonces comenzamos un diálogo donde expongo todo lo anteriormente comentado, pero sin ánimo de convencer, sino solamente de que conozca. Porque, como he dicho al principio, desde muy pequeño soy lector y cosas que conocidos míos tal vez estén leyendo ahora, puede que yo ya las leyera en su momento. Porque reconozco que ahora la inmensa mayoría de lo que leo es CF, digo, medio en broma medio en serio, que para leer “realismo” ya veo los telediarios, leo la prensa, etc; pero como digo, no es totalmente en serio, y aunque lea mucha CF, no estoy en absoluto cerrado a otras temáticas, como puede verse en las listas de los libros que leo que periódicamente voy poniendo en mi blog. En resumen, un tema interesante el de defender “nuestra” lectura a los profanos, pero sin ánimo de convencer; entre “nosotros” ya surgirán otros temas como por ejemplo la defensa de C (´ciencia ficción “científica”) o L (CF literaria); o si Robert A. Heinlein era fascista, etc.

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En breve: CLÁSICOS POPULARES -MiniVersiones- en NANOEDICIONES

23 febrero, 2010

Para las próximas semanas, entre otras cosas está previsto que en Nanoediciones se publique mi CLÁSICOS POPULARES -MiniVersiones-, una obra breve que repasa, en versión “apócrifa” algunos de los cuentos más conocidos.

Podéis ver el catálogo de lo publicado y lo que está por venir en la web de Nanoediciones.

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Feria del libro Antiguo y de Ocasión Valencia

22 febrero, 2010

Noticias.

XXXIII FERIA DEL LIBRO ANTIGUO Y DE OCASIÓN DE VALENCIA, 2010.

26 de Febrero al 20 de Marzo de 2010. Gran Vía Marqués del Turia.

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Se crea Nanoediciones (y publica a Santiago Eximeno)

22 febrero, 2010

Hace unos pocos días se puso en marcha la web de Nanoediciones, con unos haikus de su creador, Iulius. Hoy ya publican una “nano”obra de Santiago Eximeno titulada “Five”; en este caso, se trata también de una serie de haikus; pero no penséis que todo va a ser poesía, pues tienen ya preparadas obras para diferentes estilos, entre elos la micronarrativa. Es una manera interesante de abordar la micronarrativa, pues parece que habemos bastantes aficionados al tema.


En la misma obra a descargar vienen las instrucciones para que, una vez impresa, pueda uno mismo montarse el “volumen” (se trata de obras que no ocupan más que una cara de un folio).

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VIDEO DE SANTELMO, la nueva banda de Jero Ramiro

21 febrero, 2010

Video de la cancion JUNIO DEL 44, de la nueva banda de Jero Ramiro, exSaratoga, SANTELMO, con disco del mismo nombre. Concretamente esta cancion en el disco tiene dos versiones; esta, y otra a duo con Leo Jimenez.


Si no lo veis directamente, pinchad aqui.

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relato de CF/Fantasía. LA CIUDAD

20 febrero, 2010

Éste es el relato aparecido en el número 1 de Cosmocápsula, Revista Colombiana de Ciencia Ficción:

LA CIUDAD

Me senté al borde de la mañana, y me dispuse a esperar. Al cabo de unos cuantos fotones que alegraron el estío de mi piel, apareció bajo el incierto horizonte la Inmensa Ciudad de las Latitudes. Venía fluctuando sobre campos de probabilidades. La Ciudad añoraba la mañana de las verdades, sus costas de marfil, sus cielos de jade, sus melancólicos sueños plagados de juegos tardíos; por eso se acercaba hacia donde yo me encontraba, al filo entre la mañana y algo más. Ese algo más dispersaba a los doce vientos los trabajos realizados durante la lenta espera de la Eternidad, para que en su azarado viaje dieran noticia de nuestra realidad.

El sol calentaba cada vez más mi extinta piel, dejando al descubierto mis tatuajes totémicos, que atraían inexorablemente a las variables que la Ciudad lanzaba a modo de guía mientras seguía en su viaje sin descanso por todas las realidades aún por inventar.

Mis sistemas le dieron la bienvenida, en cuanto pudieron comunicarse con ella, y me invitó a formar parte de sus habitantes, con la condición de que mis archivos de memoria pasaran a formar parte de su red de información. Por supuesto accedí, pues nunca antes había formado parte de algo, y mi deseo de ser uno más entre la multitud ardía como una orden imperiosa en mi cerebro.

Partimos rumbo a la siguiente mañana olvidada por el tiempo, con mis archivos de memoria guiando los meditados pasos entre campos probabilísticos de la Ciudad. Al abandonar el lugar donde nos habíamos encontrado, la mañana cedió, se apagó. Como si nunca hubiera existido; como si allí nunca hubiera habido nada: la más absoluta, enorme, nada que alguna vez haya existido; y todo ello en el lugar en el que acabábamos de estar. No un agujero negro, no una negrura absoluta, no una falta de… todo eso hubiera sido algo. Y, sin embargo, lo que allí “había” era nada. Es más, ni siquiera podría asegurarse que existiera un “allí”; ni que existiera una realidad donde dar forma a un lugar. Así que tuve que inventarme, en primer lugar, una realidad donde basar todo lo demás; y eso, partiendo de la nada, es en extremo difícil, lo puedo asegurar. Pero perseveré y, finalmente, donde antes había nada, ahora empezaba a haber algo. Claro que fue una mañana reciclada a partir de mis archivos de memoria, de mis escasas sensaciones y, por tanto, de mis escuetas instrucciones. Y, por eso, la pregunta era ahora, ¿valía la pena haber empezado a crear, visto el resultado obtenido…?. Porque ahora la nueva mañana nos envolvía como una miasma difícil de definir, como una tiniebla que atenaza nuestros sentidos y ciega nuestros instintos; por eso emprendimos la huída, como almas que sufren sometiéndose a estos desvaríos que definen esta realidad.

Una vez fuera de tamaña aberración, archivo corrupto de un recuerdo nunca bien establecido, nuestras consciencias volvieron a tomar el mando, y una retahíla de acontecimientos invadieron nuestros sentidos, los míos y los de la Ciudad, de la que ahora formo parte, en todos los sentidos. Así, sin nada que probar nuevamente, nuestros sentimientos añoraban la mañana de las verdades, los juegos tardíos en payas de marfil y jade.

Volvimos la mirada hacia un futuro amanecer, mientras la memoria racial de toda una ciudad pugnaba por hacerse un hueco en nuestro ser. Y en ese buscar, vimos, sobre nuestras cabezas, un cielo que nadie ha entendido jamás; estrellas en uso decadente, apiladas sobre unos gruesos trazos de tinta negra, que simulaban un firmamento jamás hollado por la materia. Porque en ese momento, nuestros pensamientos ya no nos pertenecían, acababa de caducar la era de las percepciones. Un sol puede que nos alumbrara todavía, pero tras una dura jornada sin anhelos, declinó volver a realizar tan ardua labor. La Entropía, en todas sus formas y colores, nos rodeaba, latidos del caos cabalgando sobre inopinadas ondas de materia fluctuante, que realmente es todo lo que somos/seremos. Y el cielo nos es desconocido de nuevo, porque nuestro intelecto ha dejado, por fin, de alumbrarnos el camino.

La Ciudad transita por la espera agobiada de una fría realidad recién creada, mientras sus futuros habitantes descubren nuevos barrios, callejones que cambian y se metamorfosean continuamente; tribus urbanas desaparecen mientras la evolución se torna iracunda y en el espacio, mientras, las estrellas forcejean con su destino.

Aparente brillo, fugaz frialdad que nos roba los escasos pensamientos, que huyen de nuestro cerebro tan deprisa como la luz de esas estrellas que han muerto en estricta decadencia.

Y ese Cielo antaño buscado, anhelado incluso, se colapsó sobre nuestro intelecto, y los barrios, por tanto, nunca son descubiertos; por eso, la Ciudad de las Latitudes desaparece en un futuro apenas soñado.

Es, por tanto, el fin de todo.

Y yo, muero momentáneamente con ella.

Pero como los trabajos realizados durante la Eternidad habían sido propagados a los doce vientos de la realidad, nuestra muerte pronto fue noticia en todos los lugares a donde llegaron.

Y, con la recopilación de esos trabajos, pronto se fundó una nueva Ciudad de las Latitudes. Una ciudad nueva, sobre la base de la antigua. Con retazos de esperanzas, trozos de anhelos, porcentajes de probabilidades, variaciones aleatorias sobre un mismo tema, y combinaciones de elementos nuevos y antiguos se (re)construyó la Ciudad.

Y pronto, en la renacida Ciudad, se pudo leer en publianuncios de neón -nuevas estrellas decadentes guiando los sentidos hacia firmamentos jamás hollados -:

“… la actualidad desborda en inquietantes espirales de decimonónica controversia.

Un pie de página convoca a la multitud de letras que le siguen a una injusta manifestación en contra de los derechos de los alienados.

Una esquela sobrevuela el mundo libre de los sacrificadores de paz; a su vez, un anuncio por palabras deletrea su nombre bajo los efectos de un anestésico artificial.

Endebles volutas de insinceridad corean a gritos el resultado de una pelea entre tribus urbanas.

Una columna de opinión dispara su arma cargada de volutas indefinidas a través del espeso aire de una tertulia de café y copa.”

“En fin, esto es lo que ha pasado, y así nos lo han contado”- susurra un atónito espectador de la diaria aflicción de las masas, habitante anónimo de la Ciudad, compañero dentro de sus laberínticos callejones.

Y llegados a la última holopantalla del cielo virtual, desviamos nuestra mirada, y comenzamos nuestra nueva vida, día a día…

La Ciudad sigue avanzando, eternamente, sobre campos de probabilidades aleatorias, eternas variables que definen su camino.

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