12 Septiembre, 2009
A la lista de los leídos hasta final del mes pasado, Agosto de 2009, le añado en esta fecha (11/09/09) un par más de lecturas:
45.- Perfum de Tenebres (Emili Gil i Pedreño)
46.- Trueno Rojo (John Varley)
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21 Diciembre, 2007
Otra vez desde Qjuegos. Otro que en su momento me enganchó, y al que después le perdí la pista. Ahora consigo rescatarlo, y para tenerlo más a mano, y compartirlo, lo dejo aquí.

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31 Octubre, 2007
El viento entre los mundos nos trae jirones de recuerdos, a través de vórtices sobre las estrellas, estaciones sobre las lunas . Y, al mismo tiempo acerca tu presencia hacia mí.
Viejos cargueros espaciales- antiguas estaciones de suministros, creadas en el interior agujeros de gusano en desuso – flotan sobre mi cabeza, trayendo recuerdos que se pierden entre el viento .
La circulación entre los mundos está restringida al paso de cometas; el aire del olvido, el viento cósmico y la niebla espacial flotan sobre los mundos.
Tu recuerdo está en mis manos y las estrellas que caen de tus ojos, sobre el vórtice que hay entre mi cabeza y mi corazón, destruyen la materia, la materia de la que están hechos los sueños del olvido.
Los cometas pasan raudos de tu sonrisa a la mía, mientras la niebla del recuerdo continúa destruyendo la materia.
Un vórtice cruza por mi mente, mientras un agujero negro se come mis pensamientos. Hay estrellas en el fondo de tus ojos que caen sin remedio flotando entre los mundos, flotando con el viento cósmico, flotando en mi recuerdo.
Los Arquitectos Cósmicos reconstruyeron mi corazón; ahora el viento recorre mis venas, las estrellas iluminan mi mente y un Arco Iris recorre la galaxia proclamando mi resurrección.Fluídos de recomposición, cables de recombinación, programas de reinstalación, algoritmos de reinvención y tú en mi recuerdo, sobre todo, sobre todas las cosas.
Tu recuerdo cabe en mis manos y los Arquitectos remodelan un programa en mi interior que me haga olvidar, que me haga no recordar mi muerte a bordo de un carguero espacial, a través del viento cósmico, de un vórtice espacial; cayendo, siempre cayendo, a través de tu mirada, de tu sonrisa, sobre la niebla que va borrando mis recuerdos.
Hay un vórtice entre mi cabeza y mi corazón que destruye la materia de los recuerdos. No me deja recordar quien soy yo, ni quién eres tú, sólo mi misión: cruzar el vórtice espacial, la niebla cósmica a bordo de mi carguero espacial
DATA END AND DEADLY
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20 Abril, 2007
La rutina se había instalado entre los tripulantes del cohete.
Ahora ya casi no cabían.
Sólo faltaba que se instalara también el aburrimiento; entonces sí que iban a tener graves problemas de espacio.
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19 Febrero, 2007
Éste es el microrelato que apareció en Axxon on Line nº 29. Como ya ha pasado cierto tiempo, os lo ofrezco aquí, aunque podéis visitar igualmente Axxon.
Un círculo de piedras marca el lugar, un nudo de piedras rodea mi garganta.
La ceremonia ya ha empezado; un ritual semejante a las antiguas celebraciones religiosas, adaptado a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades.
La nave desciende, lleva décadas orbitándonos. Los sacerdotes de los nuevos ritos lo tienen todo preparado.Y entonces, la nave explota en el cielo. Llamaradas eternas se reflejan en los ojos de los asistentes.
Caras asombradas, gestos de incredulidad; el trabajo de los sacerdotes no ha sido acertado esta vez.
Noto como el nudo de piedras se estrecha sobre mi garganta. El viejo hechizo que lo mantiene unido con el círculo preparado para el aterrizaje, hace que el accidente de la nave se reproduzca en todos mis sentidos.
La nave explotó en el cielo, las máquinas no han cumplido su tarea.
Circuitos impresos acelerando ecuaciones, resolviendo algoritmos, replanteando situaciones y enlazando escenarios de probabilidades holísticas.

Los rituales de bienvenido no han sido efectivos.
El metal se fundió, las llamas incendiaron el cielo,los gases inflaman la atmósfera.
Viejas runas, huesos de animales sacrificados, piedras de lugares sagrados, en el círculo, y alrededor de mi graganta, del elgido para recibirlos. El ceremonial requería de mi recibimiento a los visitantes del cielo. Las rocas de mi garganta son esquirlas de piedras mayores rescatadas de antiguos lugares consagrados a las divinidades.
Restos incandescentes, orgánicos y algorítmicos, llegan hasta nosotros.
Pequeños robots de mantenimiento corriendo alocadamente, con sus engranajes chirriando al compás de sus circuitos; no comprenden la situación. Sus programas recomputan.
Sacerdotes del nuevo culto gimen asustados, pidiendo clemencia a todos los poderes conocidos, corriendo alrededor del lugar preparado para el aterrizaje, tocando mis piedras sagradas…
Cuando la nave explotó en el cielo las máquinas dejaron de funcionar, los robots cesaron en sus labores.
Aparecen caras asombradas y gestos de incredulidad cuando la atmósfera arde, y la vida en la Tierra muere.
Cuando la nave explotó en el cielo.
Mis piedras sagradas me salvan de la hecatombe. Me trasportan a otro lugar, a otro planeta de otro sol; o tal vez a otro tiempo, a uno cuando la nave aún era dirigida por humanos, cuando los aterrizajes no eran ritos ancestrales, sino operaciones matemáticas perfectamente sincronizadas.
El nudo de piedras en mi cuello empieza a brillar. Se acerca una nave; hay que preparar el aterrizaje.
J.JAVIER ARNAU
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19 Febrero, 2007
Éste es el microrelato que apareció en Axxon on Line nº 29. Como ya ha pasado cierto tiempo, os lo ofrezco aquí, aunque podéis visitar igualmente Axxon.
Un círculo de piedras marca el lugar, un nudo de piedras rodea mi garganta.
La ceremonia ya ha empezado; un ritual semejante a las antiguas celebraciones religiosas, adaptado a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades.
La nave desciende, lleva décadas orbitándonos. Los sacerdotes de los nuevos ritos lo tienen todo preparado.Y entonces, la nave explota en el cielo. Llamaradas eternas se reflejan en los ojos de los asistentes.
Caras asombradas, gestos de incredulidad; el trabajo de los sacerdotes no ha sido acertado esta vez.
Noto como el nudo de piedras se estrecha sobre mi garganta. El viejo hechizo que lo mantiene unido con el círculo preparado para el aterrizaje, hace que el accidente de la nave se reproduzca en todos mis sentidos.
La nave explotó en el cielo, las máquinas no han cumplido su tarea.
Circuitos impresos acelerando ecuaciones, resolviendo algoritmos, replanteando situaciones y enlazando escenarios de probabilidades holísticas.

Los rituales de bienvenido no han sido efectivos.
El metal se fundió, las llamas incendiaron el cielo,los gases inflaman la atmósfera.
Viejas runas, huesos de animales sacrificados, piedras de lugares sagrados, en el círculo, y alrededor de mi graganta, del elgido para recibirlos. El ceremonial requería de mi recibimiento a los visitantes del cielo. Las rocas de mi garganta son esquirlas de piedras mayores rescatadas de antiguos lugares consagrados a las divinidades.
Restos incandescentes, orgánicos y algorítmicos, llegan hasta nosotros.
Pequeños robots de mantenimiento corriendo alocadamente, con sus engranajes chirriando al compás de sus circuitos; no comprenden la situación. Sus programas recomputan.
Sacerdotes del nuevo culto gimen asustados, pidiendo clemencia a todos los poderes conocidos, corriendo alrededor del lugar preparado para el aterrizaje, tocando mis piedras sagradas…
Cuando la nave explotó en el cielo las máquinas dejaron de funcionar, los robots cesaron en sus labores.
Aparecen caras asombradas y gestos de incredulidad cuando la atmósfera arde, y la vida en la Tierra muere.
Cuando la nave explotó en el cielo.
Mis piedras sagradas me salvan de la hecatombe. Me trasportan a otro lugar, a otro planeta de otro sol; o tal vez a otro tiempo, a uno cuando la nave aún era dirigida por humanos, cuando los aterrizajes no eran ritos ancestrales, sino operaciones matemáticas perfectamente sincronizadas.
El nudo de piedras en mi cuello empieza a brillar. Se acerca una nave; hay que preparar el aterrizaje.
J.JAVIER ARNAU
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